Utensilios
Ingredientes
Preparación
Paso 1
Empieza cortando el guanciale en dados pequeños para que se cocinen de manera uniforme.
Paso 2
Pon el guanciale en una sartén sin aceite a fuego medio. Cocínalo hasta que suelte toda su grasa y quede bien dorado y crujiente.
Paso 3
Retira el guanciale crujiente y resérvalo. Cuela la grasa que ha soltado y guárdala, la usaremos más tarde para la salsa.
Paso 4
Mientras tanto, cuece los bucatini en abundante agua hirviendo con sal. Recuerda que la pasta debe quedar al dente.
Paso 5
En un bol, separa las yemas de huevo. Necesitarás unas tres yemas para una carbonara perfecta.
Paso 6
Añade a las yemas la grasa del guanciale, pimienta negra recién molida y una buena cantidad de queso pecorino rallado. Bate bien para emulsionar.
Paso 7
Incorpora un chorrito del agua de cocción de la pasta a la mezcla de yemas y queso. Sigue batiendo hasta que obtengas una salsa cremosa y homogénea.
Paso 8
En la sartén donde cocinaste el guanciale, añade un poco de su grasa y luego incorpora la pasta ya cocida, saltea 1 min.
Paso 9
Con el fuego ya apagado, vierte la salsa de yemas sobre la pasta. Remueve rápidamente y con energía para que la salsa se integre y emulsione sin que el huevo se cuaje.
Paso 10
Emplata tu auténtica carbonara italiana, espolvorea más queso pecorino y reparte por encima el guanciale crujiente que habías reservado. ¡A disfrutar!